MAGALLANES, Carlos Alberto

      Nació en Entre Rios en 1942 donde desde muy chico trabajó como peón de campo y pasada la adolescencia llegó a Buenos Aires. donde posiblemente frecuentó alguna escuela de dibujo. Uno de los pocos trabajos de su etapa inicial que pueden detectarse es el aparecido en 1965 en el Nº 50 de la revista X-9 (“Esta obra es mía”)  en que se aprecia una evidente influencia del estilo de Alberto Breccia, al punto que el personaje central es casi idéntico a Mort Cinder.

    A finales de los años sesenta se inicia una etapa importante de su carrera cuando comienza a desempeñarse como ayudante de Enrique Rapela colaborando en las revista Fabian Leyes y El Huinca, publicaciones en las cuales desarrolló una amplia labor que incluyó los dibujos para las narraciones históricas que enviaban los lectores, los de la sección Bailes Criollos, ilustraciones para tapas y por supuesto sus propias historietas, eso sin contar con que  muchas historias de Fabian Leyes y El Huinca fueron dibujadas por él.

   Formarse junto a quien fue no sólo el creador de la historieta gauchesca sino también ilustrador de temas de época en Columba fue sin duda una escuela extraordinaria para Magallanes, quien en sus trabajos posteriores evidenciará ese gusto por la documentación que distinguió a su maestro. Cuando Rapela muere en 1978 Magallanes lo despide con un breve texto publicado en el fascículo 22 de Fabian Leyes que él tituló  “Se fue un gaucho”  y que en su párrafo final expresa: “…Gracias en nombre de la tierra y del gaucho a los que tan hondamente comprendiste, gracias por los fogones que has encendido, gracias por tu pasión y gracias por tu gloria que es nuestra porque tu eres nuestro. Tu discípulo reverente a tu recuerdo. Magallanes”

   Con la muerte de Rapela se cierra el ciclo de las revistas El Huinca y Fabian Leyes y entonces Carlos Magallanes tiene la oportunidad de hacer su propio camino, de demostrar su gran calidad y su versatilidad. Lo hará por ejemplo con sus trabajos en las revistas de Record y en Caras y Caretas en 1983 mostrando también su vena para la sátira con  “El gaucho Alpargata, matrero retiro efectivo” sobre guión de  Jorge Morhain. Pero fundamentalmente su campo de acción de esos años serán las revistas de Columba, relación que se inicia cuando Gerardo Canelo le encarga los lápices para varios episodios de Alan Braddock. Ese trabajo le vale hacerse cargo de la serie Martín Toro, donde deja de lado toda imitación del estilo de Casalla y realiza su propia versión, mérito del artista que impuso su criterio y mérito de la editorial que, o bien sugirió el cambio o aceptó el criterio del dibujante. En esos mismos años hizo entre otros excelentes trabajos “Una baguala para Damasita”, “La leyenda de la Quintrala o la ya mencionada “Amado Mozart”, a lo que habría que sumarle la serie “Facundo Cruz, cuchillero” con guión de Javier Andrada que aparecía en Nippur Mágnum. Carlos Magallanes murió en 1988 (según otras fuentes en 1987) en la plenitud de su carrera y cuando aún tenía mucho por aportar a la historieta argentina.

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