ROUX, RAÚL ALEJANDRO

  Así como Enrique Rapela es reconocido con toda justicia el forjador de la historieta gauchesca, Raúl Roux bien puede ser considerado como el creador de una especialidad emparentada con aquella: la divulgación de hechos de nuestra historia y de personajes no tan notorios del pasado.

   Nacido en Montevideo en 1902, de padres argentinos, Roux ingresa al periodismo gráfico en 1922  colaborando en publicaciones como El Suplemento, Caras y Caretas, Mundial, Aconcagua, Páginas de Columba y luego en lo que sería un desprendimiento de dicha publicación, la revista El Tony, donde entre 1928 y los primeros años de la década del treinta realiza (a razón de unas veinte páginas mensuales) una prolífica labor ilustrando títulos como “Hansel y Gretel”, “Hayassampa”, “Robinson Crusoe”, “La isla del Tesoro”, y “Nick Carter”, entre otras, lo que en opinión de Enrique Lipszyc lo erige en el iniciador de la historieta de aventuras serias en nuestro país. También en El Tony dibujó “El tigre de los Llanos” dentro de la sección  “Pasajes de la Historia Argentina”.  

     A inicios de los años treinta colabora en una revista dedicada al público infantil llamada Bolita y en 1937, ya afianzado en su condición de dibujantes de historietas realiza en el vespertino La Razón la serie “Mas allá”, que narraba con fines divulgativos las peripecias de un viaje espacial. En los  años cuarenta sigue colaborando en Patoruzú y la revista deportiva El Gráfico, donde por espacio de varios años dibujó semanalmente una serie de biografías  tituladas “Hombres que han conquistado la fama” y otra denominada “Misceláneas Deportivas”. Para la misma época, aunque sin su firma, pueden apreciarse dibujos suyos en la revista Billiken, reconocibles por una de las características distintivas de su estilo, el uso del “pincel seco”

   En 1945, con casi un cuarto de siglo de actividad profesional Raul Roux tendrá, con la aparición de la revista Patoruzito, la oportunidad de realizar su gran aporte a la historieta argentina de temática nacional. Esa vocación se canaliza a través de las series “Lanza Seca”y “Fierro a Fierro”, resultado ambas  de un intenso proceso de documentación que lo llevó a visitar bibliotecas, museos, lugares históricos, colecciones, etc. En las referidas series el tema dominante es el de la lucha entre blancos e indios en el período 1850-1880 aproximadamente, cuyas alternativas son recreadas a través de distintas fuentes documentales.

     La actuación de Roux en Patoruzito no se limitó a la realización de las referidas series (que se prolongaron hasta mediados de los años cincuenta) sino que produjo también distintos títulos como “Ira implacable”, “La ciudad de los Césares” ó “El paladín de la Libertad” acerca de la vida de San Martín, sobre quien realizó también un trabajo en la revista El Soldado Argentino en 1950. Otro de sus ámbitos de trabajo fue Mundo Argentino, revista de interés general donde entre 1950 y 1959 realizó una trilogía integrada por “Cuentos del fogón”, “Campo afuera” y “Pampa India”, de parecidas características a “Lanza Seca” y “Fierro  a Fierro”, títulos en los cuales recreó también a figuras como Martina Chapanay y Santos Guayama, protagonistas de las últimas luchas de las montoneras contra el Gobierno Nacional. 

        En el último tramo de su carrera Roux colaboró en Editorial Codex realizando adaptaciones de novelas en Pimpinela y desde diciembre de 1959 la serie  “Santos Leiva, trompa de ordenes” que se publicaba en la revista Selecciones Escolares, trabajo que realizó hasta septiembre de 1960 cuando lo reemplaza Ricardo Villagrán. Tras su muerte ocurrida ese mismo año, el apellido Roux mantendrá breve vigencia en la historieta argentina a través de los trabajos de su hijo Guillermo, quien se convertiría luego en uno de los más destacados artistas plásticos de nuestro país.