CASALLA, Carlos

    Nació en Buenos Aires en 1926 y cursó toda la carrera de Bellas Artes en las Escuelas “Manuel Belgrano” y “Pridiliano Pueyrredón” pero su afición a la historieta –especialmente la de género gauchesco- lo llevó a volcarse a esa especialidad. De aquellos tanteos iniciales hacia 1944 datan una adaptación de la novela “Beau Geste” y otra del “Martín Fierro”, esta última realizada en 1947 mientras cumplía el servicio militar y que se publicó en la revista El Soldado Argentino, editada por el Ejercito.

      Tras un breve y no muy afortunado paso por Editorial Abril Casalla inicia su vínculo profesional con Editorial Columba, relación que según sus propias palabras se extendió desde 1950 hasta 1986 con un promedio de veinte historietas por año a razón de diez páginas cada una.  A esa primera etapa suya durante la primera mitad de los cincuenta pertenecen historietas como “El Rubio Millán” (Fantasía, 1951)  y “Jerry el pecoso” sobre guión propio, que le valió un elogiosos comentario por parte de Hugo Pratt. 

    El 1 de abril de 1954 comienza a aparecer en el diario La Razón  el personaje más asociado a Casalla: “El Cabo Sabino” (así con be larga), apellido que se inspira en el  de Néstor Sabino un muy buen boxeador de la época,  que luego en Columba pasaría a ser “El cabo Savino”, historieta que tras 4 o 5 meses en dicho medio pasa a publicarse en Puño Fuerte de Editorial Lainez, revista en la cual pueden encontrarse episodios  hasta 1959. También apareció en el diario Democracia.

    Cuando Columba lanza D’Artagnan en 1957 Casalla es junto con Colonesse, Casadei, Repetto y Haupt uno de sus dibujantes más consecuentes ya fuera ilustrando adaptaciones de novelas policiales, del Oeste o las aventuras del agente secreto Lemmy Caution. También en 1957 en Fantasía hace “El Diablo Negro”, adaptación de un radioteatro de Héctor Bates, “Así era Carlos Gardel” en El Tony y adaptaciones en Intervalo como “Mare Nostrum” y  en 1958 la versión en historieta de otro radioteatro, en este caso “Juan Cuello” de Juan Carlos Chiappe.

    Hacia fines de los años cincuenta lleva el Cabo Savino a Columba donde aparece en El Tony semanal y Fantasía y en 1959 produce “Jhonny Sebastián, El Mezcalero” para la agencia  Sindypress, historieta que se publica en Impacto y la revista Personajes y publica unitarias en Patrulla e Impacto. Durante la década del 60  mientras continúa dibujando “Cabo Savino” produce “Pithy Raine”, con guión de Carlos Albiac que publica en las revisa Oklahoma y Texas, ambas de Editorial Bruguera, colabora en algunos episodios de “Rio Kid”, un personaje de Editorial Lainez que también dibujaba Julio Alvarez y hacia 1962 inicia “Alamo Jim” escrita por Albiac y que se publica en El Tony y en Fantasía. De esa misma  década son –amén de incontables unitarias- las series “Patrulla Americana”, “C.C. Detective de Buenos Aires”, “Lucio Montiel, Comisionado de Fronteras” con guión de Alberto Heredia, “Hombres de Fortines”, “Martín Toro” con guión de Sergio Almendro, “Diego” y “Ted Marlow”, continuadas luego por Miguel A. Repetto y Marcos Adán respectivamente. En 1966 dibuja “El Valle del Sol” en la revista infantil Grillito.

    En 1971 vende los derechos de Cabo Savino a Columba y desde 1973 deja de dibujarlo regularmente. Ese año 1971 coincide con la aparición de la colección Todo Color de Columba integrada por cuatro títulos de los cuales dos eran creaciones de Casalla: Cabo Savino  y Alamo Jim, mientras que “Martín Toro” solía complementar a algunas de dichas revistas ó a las restantes que ontegraban esa colección. En esa década del setenta se vincula a Record  haciendo entre otros títulos “Perdido Joe” (Skorpio 1975), “Sargento York”, unitarias en Skorpio Gran Color, Gunga Din y Pif Paf entre 1978 y 1980 mientras continúa su colaboración con Columba a través de  “El Cosaco” en Super Album D’Artagnan, (1978), y dos series con su gran amigo el dibujante y guionista Julio Alvarez Cao: “Memorias de un Porteño Viejo” y “Capitán Camacho”.

   En años posteriores, esto es durante todos los ochenta y parte de los noventa Casalla, además de continuar dibujando algunos de los personajes ya nombrados ilustró “El Arriero” (1989) sobre guión de Jorge Morhain, se ocupó de “Rondstad”, continuó “Chaco” que había iniciado Alberto Salinas y creó “Largo Nolan” y “Larsen & Finch” y ya en los tiempos finales de Columba la serie “De entre los muertos”, mientras que para Record hizo con guión de Mazzitelli “Duke & Stone” aparecida en Tit-Bits en 1991.

     A todo este enorme caudal de trabajo debe agregarse lo realizado por Carlos Casalla fuera de lo que era el circuito habitual de las revistas de historietas, por ejemplo la tira “Los pioneros del Sur” publicada desde 1992 y por más de una década en el diario Rio Negro de la provincia homónima, material recopilado luego en un libro. Tras esa serie Casalla dibujó nuevas aventuras de “El Cabo Savino” sobre guiones propios y de Julio Alvarez Cao. 

   Afincado definitivamente en San Carlos de Bariloche desde 1968 (donde ya había vivido a inicios de los 50)  no es extraño que otra gran parte de su obra esté basada en temas relacionados con el Sur Argentino, tales sus pinturas para la Pinacoteca de Parques Nacionales, un mural donde cuenta buena parte de la historia regional (2001) y en materia de ediciones los libros “El Gran Lago” (1994), donde cuenta la historia del Nahuel Huapi desde 1620 hasta 1883, “Piedrabuena”, “Perito Moreno”, “7 de Marzo” (sobre el ataque brasileño a Carmen de Patagones en 1826), un volumen dedicado al Cabo Savino e ilustraciones para una edición del Martín Fierro con el propósito de que una ONG local financiara un programa de contención de jóvenes. Esa trayectoria tanto artística como personal le valió que en 2009 la Legislatura Provincial lo declarara Ciudadano Ilustre de Río Negro.

 

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