COLONNESE, Eugenio

En julio de 1950 Editorial Columba lanza al mercado la revista Fantasía, cuyo material (salvo excepciones) estaba compuesto mayoritariamente por historietas norteamericanas e inglesas. Entre esas raras excepciones pueden citarse una serie de adaptaciones de obras de Emilio Salgari cuya realización estuvo a cargo de Eugenio Colonnese, quien entre 1950 y 1952 realizó títulos como “La estrella de la Araucania”, “La montaña de la luz”, “La virgen de la pagoda” y “La soberana del campo de oro”, algunas de ellas reeditadas luego en El Tony.
Nacido en Italia en 1929 Colonnese llegó a la Argentina en 1946 junto con sus padres y tres años más tarde comienza a colaborar en El Tony. Columba fue sin lugar a dudas su lugar de formación profesional ya que en 1953 el fundador de la editorial se refería a él diciendo “Aunque es un chico italiano puedo decir que es ‘producto exclusivo de nuestra editorial’. Yo tengo el honor de haber guiado sus pasos”.


Respondiendo a esa confianza depositada en él Colonesse evoluciona profesionalmente y ya para 1954 ha definido prácticamente el estilo que lo distinguirá durante varios años. Una muestra de esa evolución es “Paco Almiral” que con guiones de Nico Pons (Roger Plá) se publicaba en El Tony semanal. En 1955 a raíz de un viaje que realizó a Brasil (país al que estaba ligado por lazos familiares ya que su madre era de nacionalidad brasileña) comienza a colaborar con editoriales de aquel país. También en 1955 Colonnese tiene un fugaz paso por Editorial Abril, para la cual dibuja “Walter Bravo” en un número extraordinario de Misterix.
Con “El guerrillero” publicado en 1957 en Fantasía con guión del prolífico autor de radioteatro Roberto Valenti, Colonesse define lo que será el estilo de sus años posteriores, cuyos elementos principales eran el grueso contorneado de las figuras y una particular forma de dibujar las cabezas de los personajes masculinos. En ese mismo año aparece D’Artagnan, revista de la cual en adelante se constituirá en uno de sus puntales gráficos realizando innumerables unitarias y la serie “Harrison Hogan”, a lo que se agrega su habitual labor en otras revistas de Columba, como por ejemplo Intervalo.

Con una indudable capacidad de trabajo se suma también al éxito de Hora Cero y Frontera para cuyas ediciones Extra realiza desde 1958/59 un muy abundante material, especialmente de tema bélico. Como si esto fuera poco participa además en el proyecto de Syndipress y dibuja en 1958 para la revista Patrulla la serie espacial “Rock Dalmon”, mientras que en 1960 tiene a su cargo en Intervalo la versión en historieta de “Distrito Norte” (adaptación de un programa televisivo de genero policial y fue uno de los dibujantes del personaje “Black Hood” en El Tony, en 1961.
Su trayectoria en la Argentina finaliza en 1964 cuando decide a trasladarse a Brasil. Allí comienza una nueva y exitosa etapa en la cual crea “Mirza” una mujer vampiro que se anticipó en dos años a “Vampirella” y en 1969 junto con el argentino Rodolfo Zalla ilustra libros didácticos. A ello suma historietas de terror, Oeste (un tema que casi no había tocado en Argentina) guerra y superhéroes. En los años ochenta colabora en Calafrio y Mestres do terror (ambas editadas por Zalla) y en una revista dedicada al héroe circense Beto Carreiro. Desde 2001 colaboró en Opera Graphica con historias ineditas y antologías como el álbum “O espíritu da guerra” que reunía cuatro episodios dibujados entre 1967 y 1968. A esos trabajos sumó también la docencia en un instituto privado. Eugenio Colonesse murió en Brasil en 2008.

MEGLIA, Carlos

   Nacido en Quilmes, Provincia de Buenos Aires. Meglia (1957-2008) estudió en la Escuela de Bellas Artes de dicha ciudad y desde muy joven se desempeñó como ayudante de Oswal. En 1977 por intermedio de Alfredo Scutti comienza a trabajar para Italia haciendo historietas unitarias a color directo junto con Horacio Domíngues, con quien también realizaría trabajos para Skorpio en 1984. Se vuelca luego a la ilustración realizando trabajos para las revistas Bang, El Péndulo, Satiricón, Billiken y El Gráfico y en 1982 las portadas para el Martín Fierro en fascículos ilustrado Carlos Roume y La Biblia de los Niños, ambas obras de Editorial Colecciones Célebres.

    Siempre en los años ochenta trabaja en el famoso estudio de dibujos animados de Jaime Díaz donde se producía material para Hanna-Barbera y pasada la mitad de esa década retoma con fuerza la historieta con trabajos para Record, tanto en forma individual como en conjunto con Horacio Domingues.

   Sin embargo su gran momento dentro de la historieta corresponde a los años noventa, cuando junto con Carlos Trillo crea una serie de obras entre las cuales destaca Cybersix, de escasa repercusión en Argentina pero de gran suceso en Italia y otros países europeos   versión en animé y que le valió recibir en 1996 el Premio Caran D’Ache por la estética de dicha serie.  Otras obras de esa dupla fueron “Livevil” (Meridiana, 1996),  “Big Bang”, “El Libro de Gabriel”, “Elam” e “Irish Coffee” (se publicó primero en Europa, luego en Puertitas y en 1997 en el diario Clarín) en algunas de las cuales utiliza recursos del dibujo animado no solo en lo estético sino también en el sistema de producción, ya que la demanda requería contar con un gran número de colaboradores. Desde 2003 residía en España, desde donde trabajaba para el mercado norteamericano.

FLORES, WILFREDO

Nacido en 1938, Flores fue el dibujante inicial de “Capitán Siglos”, serie escrita por Armando Fernández que se publicó en 1961 en la revista Telemanía. Otros trabajos suyos como “José Pultura” o “Maldición del más allá” aparecieron en las revistas Agente Especial y Supertanque, pero con seguridad se trata de material publicado anteriormente en X-9 o Bala de Plata. Cabe destacar que Flores tuvo entre sus maestros a Alberto Breccia y que tras su actuación en la historieta a inicios de los sesenta dejó esa actividad para consagrarse a la Medicina.

MUT RIBAS, BARTOLOMÉ

Nació en Palma de Mallorca, España, en 1936 y en 1950 llegó a la Argentina con su familia. En 1958 comenzó a colaborar en las distintas revistas de Editorial Frontera, siendo uno de sus primeros trabajos la historieta “Amok”, publicada en el numero 3 de Hora Cero Extra.
En 1961 colaboró en la revista Tucson, en 1962 publicó en Album Misterix una historieta titulada “El río y la montaña” y ese mismo año con guión de Oesterheld realizó la serie “Pappy Bodyngton”, que fue publicada inicialmente en la revista Círculo Rojo editada por Bruguera, para pasar en 1965 a Casco de Acero, revista que en esa época era dirigida por el mismo Ribas.

GUZMÁN, FRANZ W.

    Nacido en Cuzco, Perú, en 1919 y arribado con su familia a la Argentina en 1928, Franz Guzmán tuvo sus primeros contactos con el mundo editorial a fines de los años treinta, primero como diagramador y luego como ilustrador en revistas dedicadas a temas de ciencia y técnica. Ya en los años cuarenta suma a su actividad profesional colaboraciones para las editoriales Tor, Lainez y la revista Aventuras, donde publica una de sus primeras historietas, mientras que en Tit-Bits realiza numerosas ilustraciones para los folletines allí publicados.

   La labor de Franz Guzmán en el campo de la historieta crece y se afianza en la década siguiente, y así lo vemos en 1950 en los números iniciales de Puño Fuerte dibujando al personaje homónimo y posteriormente para la misma revista “Muerte y sangre en el mar” (1953) y “Tamalito”, de carácter humorístico. Las aventuras  de piratas, muy en boga en esos tiempos, tuvieron en Guzmán a un  excelente realizador  como  lo  prueba  su  trabajo  en   la  historieta “Sandokan”, que con guión de Alfredo J. Grassi se publicó en la revista Centellas en 1956. Abordaje, otra revista de Editorial Bois al igual que la antes nombrada,  lo tuvo también entre sus colaboradores.

Entre finales de los cincuenta y comienzos de los sesenta colabora en Mundo Infantil ilustrando “La Conquista del Desierto”, en revistas de Editorial Codex y también de Frontera, aportando su dibujo a títulos como “Kono” y “No quería matar” aparecidos en Hora Cero Extra en 1959. Realiza también trabajos para Intervalo y El Tony y completa ese periodo inicial de los sesenta con trabajos en Salvaje Oeste y Bala de Plata, donde en 1963 dibuja un guión de Jorge Morhain: “El Resero” .

   Vinculado por largos años a las revistas de Garcia Ferré dibujó diversas adaptaciones para Anteojito y Petete, entre ellas “Las minas del Rey Salomón”, “El Capitán Tormenta” y “El rey de las montañas”, mientras que con guión de Alberto Heredia realizó en 1980 en Anteojito la saga espacial “Ekaton”.

    Retirado de la práctica activa del dibujo en 1995, Guzmán continuaba aún en 2008 ejerciendo la docencia en una institución educativa de Caballito, donde fue nombrado profesor emérito, dato consignado en la página Axxon.com, dedicada al estudio de las publicaciones nacionales sobre ciencia ficción.

   

SOSA, RUBÉN

Nació en San Luis, Argentina, en 1939. Se inicia como ayudante de Eugenio Zoppi con quien permanece hasta 1958 aproximadamente. Sus primeros trabajos los publica en la revista Delito que editaba Guillermo Divito, siendo uno de ellos el titulado “El misterio de la universidad”. Desde 1960 colabora en las revistas Hora Cero y Frontera con historietas unitarias y la series “Cuentos de la Ciudad Grande” y “Mortimer” como así también en Batallas Inolvidables y posteriormente en El Eternauta
En 1964 para el sello DAYCA (que imitaba el estilo de las revistas mejicanas) dibuja “El Lobo Siux” en el título homónima y en 1971 en la revista Top episodios de Ernie Pike y adaptaciones de películas, como por ejemplo “Del mismo barro”. Su actividad profesional en los años sesenta incluyó historietas para Inglaterra e ilustraciones para Leoplan y Maribel.
En 1974 se radica en Italia donde -al margen de trabajos para Francia e Inglaterra- colabora en publicaciones de ese país como Vampirella, Corrier Boy y Alter Alter, título este último donde en 1980 publica con guión propio la serie “Un hombre normal”, que firmó con el seudónimo Vito Scrima. En 1986 funda el Estudio de Arte Visive, escuela de historieta, ilustración y diseño gráfico a cuyo frente estuvo durante veinte años y que logró un alto nivel de reconocimiento por su calidad docente.
Sosa regresó a la Argentina en 2005 con la idea de dedicarse por entero a una nueva serie de su autoría titulada “It-Alien”, pero falleció imprevistamente en 2007 cuando trabajaba en el segundo episodio de dicha saga.

 

MEIER, ENRIQUE

 Nació en Buenos Aires en 1933. En 1951 un aviso solicitando dibujantes le abre las puertas a la historieta profesional y comienza a colaborar en la revista Ping-Pong dibujando la serie  “Sargento Morales, de la Gendarmería Nacional”  como así también en  Pasiones Blancas, ambas de la Editorial Difusión. A fines de los años cincuenta reside temporalmente en Italia donde a través del estudio de Rinaldo D’Ami produce material para revistas inglesas. A su regreso al país trabaja en Aventuras del Oeste, en el diario Democracia y a mediados de esa década colabora en un suplemento del diario El Siglo dibujando una  historieta titulada  “De puro guapo”. Para Inglaterra  hace “Me and mine two fist” serie vinculada al mundo del box.

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      En 1967 Meir empieza a colaborar en Clarín dibujando temas relacionados a la Astronáutica y a la conquista del espacio, lo que será su especialidad y un signo distintivo de su producción como dibujante.  Pasa posteriormente a La Razón  donde hace “Cuenta regresiva”, realiza material de la misma índole para ser distribuido por la United Press Internacional y en años posteriores tiene a su cargo en La Nación, La Prensa y la revista Gente secciones relacionadas a la carrera espacial y temas científicas vinculados a esa disciplina.

        En 1974 da forma al proyecto de la revista Turay, que fue publicada mediante un acuerdo entre  la Editorial Julio Korn y un grupo de dibujantes y guionista unidos en una cooperativa, pero la revista solo dura unos pocos número.  En los años setenta y posteriores dibujó unitarias y episodios de “Jungla de asfalto” para  Ediciones Record y en 1979 colaboró con Eugenio Zoppi en la “Historia de la Humanidad”, colección compuesta por medio centenar de tomos donde se utilizaba la técnica narrativa de la historieta. A finales de los años ochenta Meier se radicó en España (donde aún permanece) y en 1991 volvió a trabajar junto con Eugenio Zoppi en historietas para la editorial alemana Bastei.

CIOCCA, WALTER

   “Tata…¿Quién era ese gaucho?” pregunta la niña a quien el padre lleva a la grupa de su caballo, “Lindor Covas hija, un gaucho para el recuerdo” le contesta el hombre mientras al paso de su flete el gaucho en cuestión avanza hacia el primer plano del cuadro, en cuyo extremo izquierdo aparece la palabra FIN.  Tal la secuencia final de la tira “Lindor Covas, el cimarrón”  publicada el 31 de enero de 1981 en el todavía vespertino La Razón, diario que había cobijado al personaje durante 26 años y 7.956 tiras, la primera de ellas aparecida el 8 de noviembre de 1954. “En lugar de ayudarme en mi vejez me tenía de hijo a mí” diría Walter Ciocca -el hombre que lo había creado- para explicar su necesidad de descansar del personaje, de enorme popularidad en su momento.

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   Porteño de nacimiento (Buenos Aires, 1907) pero entusiasta de las cosas gauchas Walter Ciocca concibió desde muy joven la idea de un héroe vernáculo que protagonizara aventuras similares a las de los héroes de las películas yanquis de aquel tiempo. Tras desempeñarse desde 1931 como empleado de la Dirección de Arquitectura de la Municipalidad de Buenos Aires recién después de varios años comienza a concretar su idea dibujando una adaptación de “Una excursión a los indios ranqueles”, de Lucio V. Mansilla que publica en 1948 en La Razón.

    Tras aquel primer paso y siempre en La Razón dibuja entre 1949 y 1951 adaptaciones de obras de Eduardo Gutiérrez: “Juan Cuello”, “Hormiga Negra (republicada también en Cinemisterio) y  “Santos Vega” para posteriormente comenzar a escribir sus propios guiones, surgiendo  así “Hilario Leiva” (1953), “Andrés Molina” su gran creación: “Lindor Covas el cimarrón”, aparecida como ya se dijo en 1954.

     Un año antes y con guión de Julio Almada había comenzado a realizar para Misterix  la serie  “Fuerte Argentino” protagonizada por el capitán Mariano Flores, personaje que según una nota que el mismo Ciocca escribió en la revista Dibujantes pudo haber sido de su creación, desarrollando luego Almada los guiones. Posteriormente al desprenderse Editorial Abril de sus revistas de historietas esa serie fue dibujado por Arancio.

    Walter Ciocca colaboró también en la revista Leoplan, donde entre 1956 y 1959 publicó sobre guión propio dos episodios del personaje Andrés Molina y una adaptación de”La tierra purpúrea” de Guillermo Enrique Hudson.

   Respecto a “Lindor Covas” digamos que se publicó también en Puño Fuerte en 1959 y tuvo en 1964 una no muy lograda versión cinematográfica dirigida y protagonizada por el actor Carlos Cores. Tras dejar la realización del popular personaje Ciocca siguió vinculado a la historieta ya que inmediatamente después escribió el guión de “Ezequiel Barrales, criollo de ley”, la serie que con dibujos de Leandro Sesarego ocupó el espacio dejado por “Lindor Covas” en La Razón. Walter Ciocca falleció en 1984 y cabe destacar que casi veinte años después su personaje se seguía publicando en diarios del Interior.

CRISTOBAL, Enrique

cristobal-d'artagnan  Enrique Cristobal nació en Sáenz Peña, Provincia de Buenos Aires, en 1929. Estudió en el Instituto Bernasconi realizando luego tres años de especialización en la Escuela Profesional “Paula Albarracín de Sarmiento”.  Una vez recibido obtuvo un trabajo de letrista en Yunque Publicidad, pasando luego a desempeñarse como bocetista. 

  En cuanto a la historieta hace sus primer intentos en 1952 en la revista Tatín y tras catorce páginas que le fueron rechazadas, finalmente la número quince fue la vencida. Continúo publicando en pequeñas revistas hasta que en 1955 se convierte en Director de  Dragón Blanco, una revista con reminiscencias de Misterix  donde dibujaba la historieta homónima escrita por Héctor Oesterheld. De esta publicación, que parece haber sido un proyecto cooperativo, aparecieron solo nueve números y colaboraron también en ella  Ivo Pavone, Alberto Ongaro, Guillermo Letteri, José Del Bó,  Carlos Clemen y José Liotta en humor.

  En 1956, cuando ya trabajaba para las editoriales Tor y Lainez  comienza a colaborar en Columba, donde será figura habitual de D’Artagnan desde la aparición de ese título en 1957. Poco después se reencontrará con Oesterheld ahora en las distintas revistas de Editorial Frontera a las cuales aportará, entre otros trabajos, “Capitán Lázaro” (Hora Cero), episodios de “Los impactos de Hora Cero” en el Suplemento Semanal de esa revista  y la extensa unitaria “Operación Fritz” que se publicó en los números 4 y 5 de Hora Cero Extra y sobre la cual puede agregarse que fue reeditada infinidad de veces en distintas revistas que lucraban con el material que había pertenecido a Frontera.

  Simultáneamente a lo narrado, el vigoroso (y a veces un poco desmañado)  pincel de Cristobal  ilustrará series publicadas en la revista Patrulla que editaba Columba con material suministrado por la agencia Sindypress, tales los casos de “Veteran’s Club” y “Terry Winters”, y completando su excelente racha profesional en 1959 hace “Capitán Patterson” para Totem y en 1960  el western “Stik Roe” para Super Totem.

  Como se dijo, Cristobal estuvo presente desde los inicios de D’Artagnan  y  fue uno de sus dibujantes habituales durante los años sesenta, pero también dibujó para El Tony y Fantasía   en las cuales realizó títulos como “Réquiem para una doble”, “El Alamo, 1836” (uno de los primeros guiones de Robin Wood),  “Con Wolf en el desierto” o “El cronómetro acusa”.Al margen de esos trabajos para Columba en 1963 hizo en Bala de Plata la historieta “La vida en 5 naipes”, de cierto parecido a “Veteran’s Club”.

  Todavía a inicios de los setenta Cristóbal seguía publicando en Fantasía y D’Artagnan y desde mediados de la década pasa a colaborar con Ediciones Record para cuyas revistas realiza una importante cantidad de material, parte del cual fue publicado en Italia como en el caso de la historieta titulada “In trapola” aparecida en Lanciostory en 1978 . Otros de sus trabajos para Record fueron episodios de “Serie Negra” y westerns realizados en 1979 junto con Jesús Balbi que se publicaron en Skorpio Gran Color mientras que para Estados Unidos dibujó historietas de terror.

  Las últimas y escasas referencias concretas sobre Enrique Cristóbal datan de inicios de los años ochenta cuando, además de continuar trabajando para Record y Eura de Italia, cumplía una labor docente dando clases sobre dibujo de historietas en los cursos  patrocinados por  la Asociación de Dibujantes de la Argentina.

ROUX, RAÚL ALEJANDRO

  Así como Enrique Rapela es reconocido con toda justicia el forjador de la historieta gauchesca, Raúl Roux bien puede ser considerado como el creador de una especialidad emparentada con aquella: la divulgación de hechos de nuestra historia y de personajes no tan notorios del pasado.

   Nacido en Montevideo en 1902, de padres argentinos, Roux ingresa al periodismo gráfico en 1922  colaborando en publicaciones como El Suplemento, Caras y Caretas, Mundial, Aconcagua, Páginas de Columba y luego en lo que sería un desprendimiento de dicha publicación, la revista El Tony, donde entre 1928 y los primeros años de la década del treinta realiza (a razón de unas veinte páginas mensuales) una prolífica labor ilustrando títulos como “Hansel y Gretel”, “Hayassampa”, “Robinson Crusoe”, “La isla del Tesoro”, y “Nick Carter”, entre otras, lo que en opinión de Enrique Lipszyc lo erige en el iniciador de la historieta de aventuras serias en nuestro país. También en El Tony dibujó “El tigre de los Llanos” dentro de la sección  “Pasajes de la Historia Argentina”.  

     A inicios de los años treinta colabora en una revista dedicada al público infantil llamada Bolita y en 1937, ya afianzado en su condición de dibujantes de historietas realiza en el vespertino La Razón la serie “Mas allá”, que narraba con fines divulgativos las peripecias de un viaje espacial. En los  años cuarenta sigue colaborando en Patoruzú y la revista deportiva El Gráfico, donde por espacio de varios años dibujó semanalmente una serie de biografías  tituladas “Hombres que han conquistado la fama” y otra denominada “Misceláneas Deportivas”. Para la misma época, aunque sin su firma, pueden apreciarse dibujos suyos en la revista Billiken, reconocibles por una de las características distintivas de su estilo, el uso del “pincel seco”

   En 1945, con casi un cuarto de siglo de actividad profesional Raul Roux tendrá, con la aparición de la revista Patoruzito, la oportunidad de realizar su gran aporte a la historieta argentina de temática nacional. Esa vocación se canaliza a través de las series “Lanza Seca”y “Fierro a Fierro”, resultado ambas  de un intenso proceso de documentación que lo llevó a visitar bibliotecas, museos, lugares históricos, colecciones, etc. En las referidas series el tema dominante es el de la lucha entre blancos e indios en el período 1850-1880 aproximadamente, cuyas alternativas son recreadas a través de distintas fuentes documentales.

     La actuación de Roux en Patoruzito no se limitó a la realización de las referidas series (que se prolongaron hasta mediados de los años cincuenta) sino que produjo también distintos títulos como “Ira implacable”, “La ciudad de los Césares” ó “El paladín de la Libertad” acerca de la vida de San Martín, sobre quien realizó también un trabajo en la revista El Soldado Argentino en 1950. Otro de sus ámbitos de trabajo fue Mundo Argentino, revista de interés general donde entre 1950 y 1959 realizó una trilogía integrada por “Cuentos del fogón”, “Campo afuera” y “Pampa India”, de parecidas características a “Lanza Seca” y “Fierro  a Fierro”, títulos en los cuales recreó también a figuras como Martina Chapanay y Santos Guayama, protagonistas de las últimas luchas de las montoneras contra el Gobierno Nacional. 

        En el último tramo de su carrera Roux colaboró en Editorial Codex realizando adaptaciones de novelas en Pimpinela y desde diciembre de 1959 la serie  “Santos Leiva, trompa de ordenes” que se publicaba en la revista Selecciones Escolares, trabajo que realizó hasta septiembre de 1960 cuando lo reemplaza Ricardo Villagrán. Tras su muerte ocurrida ese mismo año, el apellido Roux mantendrá breve vigencia en la historieta argentina a través de los trabajos de su hijo Guillermo, quien se convertiría luego en uno de los más destacados artistas plásticos de nuestro país.