En 1957 dibujó un episodio de «Beatriz Montalban» en el Nº5 de D’Artagnan
En 1957 dibujó un episodio de «Beatriz Montalban» en el Nº5 de D’Artagnan
Dibujante y escritor nacido en Comodoro Rivadavia en 1972. En 1991 comenzó a editar «Duendes del Sur», la primera revista de historietas de la provincia de Chubut, publicación que luego agrupó a autores de toda la región patagónica y pasó a llamarse «El Espejo de los dibujantes del Sur», título del cual se publicaron 89 números.
En 2007 Aguado reactiva el grupo que ahora bajo la denominación «La Duendes, Historieta Patagónica» se transformó en una editora de libros de historietas tanto en papel como en formato digital. Aguado es además autor de varios libros sobre la historia de Chubut y la ciudad de Comodoro Rivadavia.
Quienes visiten MIL PLUMINES notarán seguramente la ausencia de muchos nombres que debieran figurar en él y cuyos datos efectivamente tenemos. Sucede que, dada la gran cantidad de fichas a publicar, íbamos colocando un grupo por letra empezando lógicamente por la A, llegábamos al final del alfabeto y volvíamos a empezar la ronda. En eso estábamos hasta que en 2016 decidímos volcar la totalidad del material en lo que luego sería «Proceres, figuras y laburantes de la Historieta Argentina», libro editado en 2017 y a raíz del cual fue quedando un poco de lado este blog, aunque de tanto en tanto agregamos alguna ficha nueva, de allí las omisiones que trataremos de ir cubriendo.
C.R.M
Nacido en Buenos Aires en 1924, Julio Cotignola cursó estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes y comenzó su carrera profesional como bocetista e ilustrador publicitario free-lance, realizando también ilustraciones para libros. En el campo de la historieta trabajó en Aventuras donde en 1946 dibujó “Peter Fox lo sabía” basada en un popular folletín radial de Miguel de Calasanz y distintas adaptaciones de novelas y películas -que eran el fuerte de la citada revista- como por ejemplo “El misterio del cuarto amarillo”.
En 1954 ingresa a Columba donde colabora especialmente en Intervalo y también en D’Artagnan. Junto con Horacio Videla (también colaborador de Columba) crea en 1957 la agencia Syndipress, cuyo objeto era proveer historietas a las editoriales locales a la manera de los “syndicates” norteamericanos. Con parte de ese material Lainez editó Impacto mientras que Columba publicó Patrulla, revista donde Cotignola dibujó en 1958 uno de los numerosos personajes creados por Sindypress: “Chaco León”, con guión de Leonardo Wadell.
En años posteriores Cotignola siguió colaborando en Columba, donde en 1980 realizó episodios de «Roland el Corsario». A esta labor en la historieta sumó también la ilustración de libros, especialmente textos escolares. Por la similitud del estilo creemos que Cotignola pudo haber utilizado el seudónimo «Nansen» en trabajos realizado en Impacto y Puño Fuerte a inicios de los años sesenta.
Nacido en 1942, Muñoz estudió en la Escuela Panamericana de Arte y simultáneamente dibujo, escultura, pintura y títeres en el taller de Humberto Cerantonio. A los 15 años dibuja el personaje “Rápido Joe” en la revista homónima y para la misma época empieza a trabajar como ayudante de Solano López. A partir de 1959 comienza a colaborar en Hora Cero y Frontera, revistas donde su especialidad fue el tema bélico aunque también ilustró alguna de las historias de “Cuentos de la Ciudad Grande”. En 1962 participa en la revista El Eternauta y a partir de ese mismo año colabora en Editorial Yago donde dibuja “Jim Sudden” y la primera versión de “Precinto 56” (ambas con guión de Ray Collins) y “Relatos del viejo sur”.
En 1966 Muñoz realiza historietas para Columba aunque -debido a objeciones de la empresa respecto a su actuación gremial- dichos trabajos aparecen firmadas por Horacio Porreca, período en el cual realizó biografías de distintos deportistas e historietas bélicas. Entre 1967 y 1972, convocado nuevamente por Solano López, formó parte del equipo que éste había reunido para cumplir sus compromisos con editoriales inglesas. En 1971 Muñoz está aún presente en revistas locales como por ejemplo en Top, donde publica “La muerte viene del cielo”, y en Billiken realizando episodios de “Marvo Luna”, con guiones de H. Oesterheld.
En 1972 viaja a Europa y durante dos años reside en Londres colaborando con la Fleetway, para luego en 1974 trasladarse a España y posteriormente a Italia, donde -junto con Carlos Sampayo– crea el personaje que comenzará a forjar su prestigio internacional: “Alack Sinner”, publicada inicialmente en Linus en 1975 y posteriormente en Charlie Mensuel y El Vìbora al cual seguirán, siempre con Sampayo, “Sophie” (1977), “El Bar de Joe” (1978/81), “Sudor Sudaca” (1982/84), ”Tango y Milonga” (portfolio imágenes y texto, 1985), ”Juego de Luces” (1986), “Europa en llamas” (1987), ”Billie Holiday” (1988/89). Algunas de estos trabajos se conocieron en Argentina hacia 1981, primero en Superhumor y luego en Fierro, revista que publicó también “La agonía de Haffner, el rufián melancólico” (1986) adaptación del mismo Muñoz de un pasaje de “Los siete locos”, de Roberto Arlt.
Entre 1995/98 realizó, sobre textos de Jerome Charyn, “Los colmillos de la serpiente” y “Panna María”. En el 2000 publica “Carnet Argentin”, dibujo y textos suyos, y “Orillas de Buenos Aires” (portfolio de dibujos). Luego, con Sampayo, ”En los bares”(2001), “El libro”(2004) y un episodio de Alack Sinner titulado “El caso U.S.A.” (2005). En el 2002 dibuja, sobre textos de Daniel Picouly, ”Retour de flammes”. En el 2006 publica “La Pampa y Buenos Aires”, dibujos y textos suyos. Entre el 2006 y el 2009 realiza, otra vez junto a Carlos Sampayo, “Carlos Gardel”. Dibuja también ilustraciones para “Las Fieras cómplices” , de Horacio Quiroga (2008) , “ El Perseguidor”, de Julio Cortázar (2009) y “El Extranjero”, de Albert Camus (2011/12). En el 2012 publica “Encres”, selecciòn de aguadas y tintas acrílicas figurativas y abstractas. Realiza exposiciones en museos y galerías de Milán, París, Venecia, Bruselas, Lovaina, Roma, Bolonia, Madrid, Fez, Nápoles y Florencia.
En 2007 su trayectoria recibió el Gran Premio del Festival de Angouleme, razón por la cual presidió la edición del 2008, donde, con la ayuda de Giustiniano Zuccato, Hugo Maradei y Lucas Nine presentó una muestra titulada “Historieta”, homenaje a sus maestros y colegas, a la “cómica” y “seria” escuela argentina de figuración narrativa, arte secuencial y/o literatura dibujada.
Según la página artedelaargentina.com, Samuel Walter Tencer nació en la ciudad de Lodz, Polonia el 1 de enero de 1924 y falleció en Buenos Aires en 1985, menciona también que egresó en 1951 de la Escuela Nacional de Bellas Artes «Prilidiano Pueyrredón» como profesor de Dibujo y que participó en distintos Salones de Pintura. En el rubro historietas y descontando que la fecha de nacimiento que da la página ya citada sea correcta, Tencer colaboraba ya en la revista Pif-Paf en 1945, es decir con apenas 20 años con una historieta titulada «El submarino fantasma», mientras que en 1947 en la misma revista ilustró la vida del navegante Vito Dumas. En el plano didáctico Tencer fue autor del libro «Arte y Ciencia de la Historieta» publicado en 1948 por Editorial Hobby.
Ilustrador, historietista y artista plástico nacido en 1943. Siendo adolescente estudió con Carlos Clemen en cuyas revistas (por ejemplo Frente de Combate) publicó diversos trabajos entre ellos el titulado “Fornido Pak”, que había creado a los 14 años sobre un guion propio. Otra de sus actuaciones en la historieta -también a inicios de los años sesenta- fue en la revista Gran Álbum de Aventuras, de la Editorial Tiempos Modernos.
A muy corta edad Bonavetti fue aceptado en la Escuela de Bellas Artes y al finalizar sus estudios se consagra a las Artes Plásticas ya fuera como pintor, escultor o escenógrafo, disciplina esta última que desarrolló entre 1970 y 1999 en el Teatro Colón. También como escenógrafo colaboró en distintas películas tales los casos de “Highlander” y “Siete años en el Tibet”.
Bonavetti falleció en 1999 y en 2002 fue homenajeado en el Sexto Salón de Artistas Plásticos del Área Escenográfica del Teatro Colón de Buenos Aires, oportunidad en la que se destacó que “su poderosa imaginación y preocupación por expresar climas, sentimientos y emociones dejó una impronta imborrable” en la labor que desarrolló allí.